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Reflexiones

Carta para un amigo

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida.

Ni tengo respuestas para tus dudas o temores.

Pero puedo escucharte, y compartirlos contigo.

No puedo cambiar tu pasado, ni tu futuro; pero cuando me necesites, estaría junto a ti.

No puedo evitar que tropieces, solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujeten y no caigas.

Tus alegrías, tus triunfos, y tus éxitos no son míos; pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida, me limito a apoyarte, a estimularte y ayudarte si me lo pides.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar, pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena de parte del corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlos de nuevo.

No puedo decirte quién eres, ni quién deberías ser; solamente puedo quererte como eres y ser tu amiga.

En estos días pensé en mis amigos y amigas, entre ellos, apareciste tú.

No estabas arriba, ni abajo, ni en medio.

No encabezabas, ni concluías la lista.

No eres el número uno, ni el número final y tampoco tengo la pretensión de ser la primera, la segunda o la tercera de tu lista. Basta con que me quieras como amiga.