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Reflexiones

Los celos

Todos hemos sentido celos.

Eso parecería indicar que los celos son normales, y es posible que lo sean, en el sentido de que sentir celos es la norma, es lo habitual.

Pero el hecho de que todos suframos de celos, en mayor o menor medida, no me parece que los convierta en algo saludable.

La normalidad no hace a la virtud.

Muchas veces se dice que un poquito de celos es bueno para las parejas, que le ponen picante.

Otras veces, se toma como una demostración de amor, casi como si se dijera: “si no celas es que no amas de verdad”.

No estoy de acuerdo, creo que es absolutamente posible amar sin celar; difícil pero posible.

Porque los celos, en verdad, no son una demostración de cuánto amas a tu pareja, sino de cuánto lo necesitas, o de cuánto la necesitas, que es algo muy distinto.

Cuanto menos celos haya entre ustedes, mejor va a ser el amor que se tengan.

La cantidad ideal de celos en un vínculo es cero.

No hay celos buenos o celos lindos que le hagan saber al otro que lo queremos.

Los celos son tóxicos por naturaleza, porque lo que proponen, es que tu pareja relegue sus cosas, que deje sus cosas en función de mis propias necesidades o de mis propios miedos.

Es evidente que no es un sentimiento que esté movido por el amor.

Son otras cosas las que están detrás de los celos. Como ser las inseguridades que llevan al miedo a perder al otro, el orgullo de pretender ser irremplazable para ti, o incluso la envidia de que tu puedas permitir de algunas cosas que yo no puedo.

Pero de cualquier manera que sea, es importantísimo comprender, que los celos son responsabilidad del que los siente, no del celado.

Yo no puedo pedirte que tú dejes de hacer cosas porque yo me pongo celoso.

No hay celos justificados tampoco.

Yo tengo que tratar de ver qué hacer con los celos que siento.

Puedo contarte lo que me pasa, puedo pedirte que me digas una y mil veces, las veces que me amas.

Pero no puedo pretender que tú dejes de hacer lo que quieres para que yo no me sienta mal.

No pretendo, por supuesto, que después de ver leer este artículo dejes de sentir celos.

Pero te propongo, que la próxima vez, no reacciones, no pretendas calmar tu angustia pidiéndole a tu pareja que deje de hacer tal o cual cosa.

En lugar de eso, cuéntale lo que te pasa, cuéntale lo que sientes y quizás te sorprendas el efecto que eso puede tener tanto, en ella o en él, como en ti.