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Reflexiones

Ya fue suficiente – Sergio Melchor

En algún punto de tu vida entenderás que ya hiciste suficiente por alguien.

Que renunciaste a cosas que jamás pensarías que lo harías, y entiendo por qué lo hiciste, entiendo por qué te arriesgaste tanto, porque no quisiste quedarte con nada y te la jugaste por completo.

Entendiendo, y está bien, sé lo que es perder el oxígeno con tal que la otra persona continúe respirando.

Sé lo que es abandonar tu sueño y todas las herramientas para construir el sueño de alguien más.

Sé lo que es olvidarse por completo de uno con tal de que no se olviden de ti.

Pero eso no es amor, podrían ser muchas cosas, pero créeme, eso no es amor.

No quiero culparte, ni que te sientas culpable, sé por qué lo hiciste; pero por favor, por amor a ti y por lo que ya has visto creo que es momento de que dejes de hacerlo.

Y no tanto porque has dado mucho o te has quedado sin nada o estás a punto de hacerlo, no, sino más allá.

Seamos sinceros, quiero que seas sincera conmigo, quiero que seas sincero conmigo, dime algo, como dos amigos.

Sé que todo este tiempo has estado detrás de esa persona, que has hecho locuras, incluso hiciste cosas que alguna vez juraste que jamás harías, y no te culpo, tu corazón es así, tu eres así, siempre ha sido así.

Siempre te has caracterizado por ser alguien que lo da todo o no da nada, los tintes medios nunca han ido contigo, nunca te han sentado bien.

Y por ser así has pagado mucho, has pagado un alto precio, pero sé que has aprendido mucho también.

Mírame seamos sinceros, ¿qué han hecho por ti?

¿Cuándo fue la última vez que alguien se la jugó por ti?

¿Cuándo fue la última vez que alguien renunció a su sueño con tal de no perderte a ti?

¿Cuándo fue la última vez que realmente te escucharon?

¿Cuándo fue la última vez que tú recibiste primero un mensaje?

¿Cuándo fue la última vez que te buscaron?

¿Cuándo sintió esa persona miedo de perderte?

¿Cuándo sinceramente valoró ese esfuerzo o ese gran esfuerzo que hiciste?

Quizás no lo sabes, y no lo sabes porque nunca pasó.

Estabas tan ocupado ideando cómo lograr que viera esa persona que tú existes en la vida.

Quisiste voltear el mundo por ella y lo lograste, pero justo cuando lo hiciste ni siquiera te miro, y todo ese peso ha estado cayendo lentamente sobre ti.

Y ya no puedes, no tienes por qué poder, por eso date cuenta.

Todo este tiempo tú has sido la única persona que ha tratado de salvar su historia o que ha hecho hasta lo imposible por comenzar a escribirla, tú has sido la única persona, nadie más.

Pero ya basta, has perdonado mucho, incluso creo que has perdonado hasta demás.

Se acostumbraron tanto a lastimarte que se olvidaron que tú también sentías, que tú también vales, que tú también merece ser buscado, que mereces ser admirado y sentirte amado.

Principalmente eso, sentir que esa persona está orgullosa de tenerte, tan orgullosa que cuidaría también cada detalle para no perderte, para que nunca te fueras, para que nadie más se diera cuenta de la maravillosa persona que eres.

No por egoísmo, tú sabes a lo que me refiero, el mismo temor que tú tienes o el que alguna vez tuviste, ese temor de que alguien más se diera cuenta de la persona tan hermosa que tienes frente a ti.

Esa sensación que nunca ha sentido por ti, y creo que no sentirla, ya debería haberte dicho mucho.

Por eso creo que es momento de dejar de hacer lo que estabas haciendo por alguien, por esa persona.

Date cuenta, no te valoran, no lo valora.

Aunque sinceramente creo que eres tú la principal persona que no se está valorando.

No me lo tomes a mal, pero necesitabas leer esto, quizás ya te lo habían dicho antes, pero a veces, a veces no cegamos tanto que al final de cuentas nos pesa mucho saber que tenían razón.

Que esas personas resultaron ser lo que nosotros tantas veces negamos, lo que nosotros tantas veces defendimos, y las defendimos.

Metimos hasta las manos al fuego por ellas, sin importar que éramos los únicos los que nos estábamos quemando.

Pero ya es tiempo, ya hiciste suficiente, deja de caminar tras esa persona.

El amor no se trata de convencer a nadie para que nos quieran, créeme, no se trata de eso, no se trata de intentar mostrarle que somos lo mejor que le pudo haber pasado en la vida.

Ni mucho menos se trata de hacerle ver que si nos pierde jamás volverá a encontrar a nadie igual, no hace falta, no es necesario.

Los años no son muy sabios y el tiempo se encargará de ello, pero es momento de que tú te encargues de ti.

Tienes que cuidarte, tienes que aprender a valorarte.

Nunca es tarde para decir basta, hasta aquí llegue y no estoy dispuesto a dar un paso más por ti.

No tienes por qué soportar inseguridades, porque seguir esperando algo que quizás nunca va a pasar es algo muy doloroso, no está pasando y, por arte de magia, nunca va a suceder.

Grábate esto: Si no es mutuo, no es sano; no es para ti y no tienes que forzarlo.

Sé que todo esto ya lo sabes, pero a veces necesitamos despertar, perdernos un poquito para volvernos a encontrar.

Dicen por ahí que, si tanto te tienes que esforzar para demostrarle que vales la pena a alguien, tal vez sea que, la que no vale la pena, sea esa persona para ti.

También el amor es como los zapatos, si tienes que forzarlo no es tu talla, no lo hagas.

No tengas miedo a perderla, después de todo, no estás perdiendo a nadie, al contrario, te estás perdiendo a ti.

Pero Dios es muy sabio, por eso intenta hablarte de muchas formas, intenta decirte que no es por ahí, que dejes de intentar.

Y aunque no lo creas u hoy te cueste creer, conocerás otras personas que llenarán tu vida, que amarán tu corazón y todo lo que tenga que ver contigo.

Amarán lo que otras personas odiaron, valorarán lo que otras personas rechazaron y soñarán contigo; y no sólo eso, sino construirán su vida a la medida de ambos y no sólo de un lado.

Y es ahí donde comprenderás muchas cosas y donde te sentirás tan agradecido y agradecida por haber soltado eso a lo que hoy te aferras.

Y a la vez te sentirás en paz contigo, porque lo diste todo, porque no quedó en ti y eso te dará la tranquilidad que tanto necesitas.

Pero créeme, ya fue suficiente, ya disté de más, confía en ti.

Si te digo todo esto fue porque un viernes por la noche comencé a escribir todo esto y hoy te lo comparto a ti, porque algo me dice qué necesitas leerlo.

Porque estabas indeciso, temeroso, desconfiado y si necesitabas una señal… esta es la señal.

Sé que tomara la decisión correcta y que serás muy feliz, porque las personas como tú merecen serlo, se merecen lo mejor de este mundo, lo más hermoso.

Pero ya, ya fue suficiente, es momento de retirarte.

Si algo te movió de este mensaje, si movió algo dentro de ti, por favor compártelo.

Hazme saber que te hizo sentir, si te ayudo o si crees que puede ayudarle a alguien más.