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Reflexiones

Carta a mi esposa

Eres mi felicidad, mi segunda mitad, lo que complementa mi vida, lo que hace realidad mis sueños.

Eres mi todo, mi apoyo, mi luz.

Eres quien más yo quiero, mi sonrisa te agradece por tenerte de motivo.

Me amaste siempre, cuando no me lo merecía, y cuando las razones para odiarme eran muchas.

Te ame porque tu sonrisa curaba mi tristeza, aunque me enfermaba de amor por ti.

No quiero que seamos un cuento sino una historia.

No espero que seamos un tiempo sino la eternidad misma.

No se trata de que seamos un sueño, se trata de que seamos una realidad.

Algunos desastres tienen bonitas sonrisas como tú, besan muy bien y hacen que tenerte valga la pena.

Sé que lo nuestro es amor verdadero.

Al leer lo que me escribiste hace años, y sonreír como lo hice aquella vez, a pesar del pronóstico del olvido y del tiempo, aún sigues aquí en mi corazón.

Yo ya sabía querer, pero tú, me enseñaste a amar.

Despertar respirándote, suspirándote, sintiéndote en cada latido de mi corazón es mi mejor amanecer; y me enamoré de ti como hoy ya no se enamora.

Te aprecio más que todo por quedarte conmigo, a pesar de saber cómo soy.

No quiero pedirte mucho, solo quisiera que pases el resto de la vida conmigo, para siempre.

Solo necesito un abrazo tuyo, para saber que todo estará bien.

Cuando te escuché por primera vez supe que, lo que quería contigo, no lo quería con nadie más.

Algunos amores duran toda la vida, pero el verdadero amor como el tuyo, es para siempre.

No busco en el cielo la respuesta a mi futuro porque sé que mi destino está a tu lado.

Todos mis sueños están puestos en ti, porque sé que tú guardas bajo llave mi esperanza.

Ojalá que no te vayas nunca de mi vida, porque eres quien le ha dado sentido.

Hoy solo existe una cosa imposible para mí, y es dejar de pensar en ti.

Dicen que si alguien llega a tu vida es por algo, gracias por iluminar mi vida, por creer en mis palabras y mis sentimientos, por amarme así y lograr que me enamore tanto de ti.

Los años han pasado y tú aún sigues a mi lado, como si me debieras algo y en verdad, soy yo quien te debe tanto, tanto que mi vida entera no bastaría para pagarte.

Te amo.