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Reflexiones

El poder de tu actitud – Victor Küppers

Texto adaptado de Victor Küppers.

Hay personas que van por la vida a 30.000 vatios y hay personas que van fundidas, porque es verdad que todo mundo transmite, pero la diferencia es relevante.

Hay veces que cuando conocemos a alguien y, al cabo de 3 segundos de conocerle, decimos: “Wow, ole, ole y ole. Vaya espectáculo”.

Y hay veces que conocemos a alguien y, al cabo de 3-4 segundos, decimos: “Ole…”.

Porque hay personas que, en el mismo día de la semana, con el mismo trabajo, a la misma hora, con la misma temperatura, hay personas que son alegres, hay personas que tienen sentido del humor, hay personas que disfrutan trabajando, hay personas que sonríen.

Y hay otras que, con las mismas circunstancias, son rancias, son mustias, bordes, antipáticas.

O sea, ¿Dónde está la diferencia?

Hay personas que luchan para ir con alegría, por quejarse menos, por valorar lo positivo, y eso es un consejo que le doy siempre a mis hijos: Vivir con alegría.

Es fantástico vivir con alegría, todos lo sabemos por experiencia, que cuando uno va alegre, la vida es increíble; y cuando uno va hasta las narices, la vida es una mierda.

Es que, no hace falta que nos lo explique ningún experto porque todos lo hemos vivido.

Cuando tú vas alegre, cuando eres feliz, cuando estás motivado, cuando vas eufórico, cuando tienes ilusión.

O sea, llámalo como quieras, pero en esos momentos es cuando sacas lo mejor que llevas dentro.

Porque existe ese “tú” y es el “tú” en su mejor versión, con tus mejores actitudes, con tus mejores sentimientos, es un “tú” fantástico que por supuesto que tienes.

¿Ahora cuál es el problema?

El problema es que claro, estamos en una sociedad difícil que nos empuja casi siempre a estar al otro extremo.

Porque también lo hemos vividos todos, y más veces, cuando tú estás enfadado, cuando no disfrutas, cuando no estás motivado, cuando vas hasta las narices de todo; sacas lo peor que llevas dentro.

Porque también existe ese “tú” y es el “tú” en su peor versión, con sus peores actitudes, con sus peores sentimientos.

La diferencia entre el “tú” en su mejor versión y el “tú” en su peor versión, es el estado de ánimo.

Porque hay personas que pese a todas esas circunstancias siguen siendo un espectáculo.

Hay personas personas que pese a todos los problemas personales y profesionales siguen sonriendo, siguen trabajando con alegría, siguen transmitiendo ilusión y a las 6 de la mañana.

¿Qué hacen esas personas? Porque si lo hacen algunas, lo podemos hacer todos.

Pero es un problema de decidir, de compromiso y de esfuerzo, de mucho esfuerzo porque es una lucha titánica contra corriente porque el entorno no ayuda a ir con alegría.

Y el problema es que estamos rodeados de personas que son serias, correctas y profesionales.

Luego hay otras personas que aparte de muy serias, de muy correctas y de muy profesionales generan esta sensación de “Ole, ole y ole”.

¿Cuánto vales tú como persona?

V = (C + H) * A

¿Qué es la C? Conocimientos.

¿Qué es la H? Habilidad.

¿Qué es la A? Actitud.

Para todo en la vida hace falta conocimientos, para tomar una cerveza hace falta conocimientos, para trabajar como financiero hace falta un conocimiento.

Luego viene la “H”, y para todo en la vida la habilidad, la experiencia cuenta, y mucho; y luego viene la actitud.

¿Qué es lo importante de la fórmula?

Lo importante de la fórmula es que la “C” suma, la “H” suma; pero la “A” multiplica.

Es decir, la diferencia entre el crack y el chusquero no está en la “C” ni en la “H”; está en la “A”.

Tú no eres una persona grandísima porque tengas muchos conocimientos, tu no eres una persona grandísima porque tengas mucha experiencia.

Tú eres una persona grandísima por tu manera de ser.

A ti nadie te aprecia por lo que sabes o por los títulos que tienes, nadie te aprecia por los años que llevas trabajando o tus habilidades.

A ti te aprecian por tu manera de ser.

Y todas las personas fantásticas tienen una manera de ser fantástica, y todas las personas de mierda tienen una forma de ser de mierda.

Hoy hay mucha gente investigando, estudiando, y se sabe que tu actitud, tu manera de ser la puedes trabajar, la puedes mejorar, la puedes desarrollar tengas los años que tengas.

Lo que pasa es que no es fácil, por supuesto que no es fácil.

Pero no es fácil porque todos estamos en un entorno donde por cada alegría que tenemos son 27 disgustos.

Todos tenemos 5 minutos al día que lo mandaríamos todo a tomar por saco, todos.

Porque es la sociedad en la que nos ha tocado vivir, hay muchos problemas, es complicada, todo es estresante.

Hay mucha gente que está hasta las narices, mucha gente que está harta, hay mucha gente que tiene tantos problemas que ya no tiene ganas de luchar, pobrecita.

Pero cuando uno deja de luchar, tiene que tener en cuenta, que en su vida solo quedan dos palabras: Amargura y Malhumor.

Hay muchas personas que viven amargadas y de mal humor que no se lo merecen.

Y vivir así es asqueroso, sobre todo sabiendo que hay otra alternativa porque existe otra alternativa.

La otra alternativa es la de luchar contra corriente para vivir con ilusión, con alegría, que por supuesto es mucho más difícil.

Porque es mucho más difícil ser optimista que pesimista, pero es una lucha que vale mucho la pena.

Es una lucha titánica, minuto a minuto.

¿Y cómo se consigue ser más alegre, más optimista?

Primero siendo consciente que es una elección.

Ser alegre no es una consecuencia, ser alegre es una elección y hay personas que están comprometidas, que tienen ganas de vivir con alegría.

Y fallan una vez y siguen, fallan otra vez y se vuelven a levantar, fallan una tercera vez y siguen porque hay gente que lucha para vivir con alegría.

Cuando uno se levante muchas veces de las caídas, aprende constantemente hasta lograr el éxito, y no es cuestión de suerte, es una cuestión de intentar, intentar e intentar.

Habrá muchas caídas, pero habrá una en la que lo consigas, pero si no lo intentas, no conseguirás ninguna; y eso se aplica a todo: Nunca hay que perder la esperanza.

Cuando uno pierde la esperanza, cuando uno pierde el ánimo, se ha acabado.

Tú cuando te desanimas pierdes lo mejor que tienes, que es tu actitud, tu manera de ser.

Cuando tu te desanimas pasas de ser una persona estratosférica a ser una persona del montón, de ser un profesional brillante a ser un profesional mediocre, de ser una pareja espectacular a ser una pareja seria.

Y es que cuando uno pierde el ánimo, es lo que veíamos antes, uno le pone un poquito menos de cariño, un poquito menos de ilusión, un poquito menos de interés, un poquito menos de ganas, un poquito menos de profesionalidad y uno entra en la mediocridad.

Hay mucha gente que va por la vida a nivel mediocre, no por que lo sean, no hay nadie que sea mediocre, absolutamente nadie; es un problema de ánimo.

Los expertos han demostrado que la forma más rápida, más eficaz y más fácil es ser amable.

Y tenemos cientos de oportunidades de ser amables cada día.

Con el conductor del autobús que tampoco lo saluda nadie, con la persona de la cafetería, con la persona que te cruzas en la puerta o con la que vas en el ascensor; o sea, ser amable.

Hay un mecanismo que tenemos todos los seres humanos que es indiscutible, y es que, si haces algo bueno por los demás, tú te sientes bien.

Prueba ser amable con los demás, cuando eres amable te cambia el carácter, eres mucho más alegre.

Pero es que aparte de que tú estás mejor, aparte que los demás están mejor y es gratis; ser amable tiene una cuarta ventaja y es que te obliga a intentar ser la mejor persona que puedas llegar a ser.

Pero cuando quieres ser amable a veces tienes que escuchar a las personas, a veces tienes que aguantar una puerta, a veces tienes que acompañar, a veces tienes que simplemente estar.

Hay que desarrollar la paciencia, hay que ser generoso y esa es la gran ventaja también de ser amable.

Tú cuando intentas ser amable, al mismo tiempo estás luchando para ser buena persona, para ser lo mejor que puedas llegar a ser.

Todos tenemos problemas, pero uno tiene que ser consciente que en la vida hay problemas muy graves y hay problemas que son tonterías.

Yo siempre explico que hay dramas y hay circunstancias a resolver.

Un drama es el fallecimiento de un ser querido, una enfermedad muy gorda de alguien, un drama es cuando alguien no tiene trabajo, tiene tres hijos y no llega a fin de mes; eso es un drama.

Todos hemos pasado o pasaremos dramas y cuando uno tiene dramas es difícil ir alegre.

Hay personas que con dramas van alegres, pero eso es de monumentos nacionales, en cualquier caso, se comprende que alguien con un drama no tenga ganas de sonreír.

Y cuando uno no tiene dramas, no tiene problemas tiene circunstancia a resolver, y cuando uno tiene circunstancias a resolver no tiene derecho a perder la alegría.

¿Tienes una madre con salud? No sabes lo que tienes.

¿Vives un techo que te cubra y comida cada día? No sabes lo que tienes.

¿Tienes una pareja que te aguanta? No sabes lo que tienes.

Y uno, a veces, tiene que hacer lista para decir: “Hombre, no estamos tan mal”.

Entonces obligarse de vez de en cuando a parar, a pensar que si aquello es un drama o una circunstancia a resolver te ayuda mucho.

Si es un drama tienes todo el derecho, ahora, si es una circunstancia a resolver, gestiónalo y acábalo.

Exista una manera de hacerlo, que los psicólogos llaman: Desahogo razonable.

El desahogo razonable es que, aunque sea una chorrada todos necesitamos desahogarnos, no podemos evitar emociones negativas, pensamientos negativos, enfados, no los podemos evitar, aunque sean una chorrada.

Ahora, si tu sabes que es una chorrada, desahógate y acaba, sácalo de tu sistema, grita, llora si hace falta.

Después de hacerlo quedarás como “Uff que a gusto me he quedado”; y esa sensación de “uff” se llama serenidad.

Serenidad no es resignación, serenidad no es conformismo, serenidad es una virtud enorme que nos falta y cuesta conseguir.

Serenidad es aceptar que las cosas son como son y no como nos gustaría.

Uno tiene que llegar al punto de “uff” aceptarlo, porque a partir de aquí la energía ya no la gastas quejándote, la energía la gastas construyendo, mejorando, avanzando.

No aceptar lo que no nos gusta es donde nos hace sufrir.

Esto les ha pasado a muchos: “oye, no te hace el corte”, “no has podido entrar al trabajo”, “esa ropa no te queda”, “no has podido entrar a la carrera que querías”. Desahógate y acaba.

Nunca, nunca, nunca podremos hacer nada para cambiar las circunstancias, nunca, nunca, nunca podremos devolver las cartas, nunca.

Quien ha elegido esta crisis, quien ha elegido enfermedades, quien ha elegido tragedias, nunca.

Ahora, siempre, siempre, siempre podemos elegir nuestra actitud; esa es la última libertad que tenemos los seres humanos.

Es verdad que las circunstancias influyen y el entorno condiciona, y a veces muchísimo.

Pero siempre hay ese pequeño espacio donde nosotros decidimos nuestra actitud y cómo afrontarlo.

Eso es lo que separa a los cracks de los chusqueros, en cada instante estamos eligiendo nuestra actitud.

Por eso, cada instante, nos acerca un poquito más a la grandeza o un poquito más a la mediocridad.

El único objetivo que tiene esta vida es sumar instantes fantásticos, es luchar cada día para ser la mejor persona que tú puedes llegar a ser en los ámbitos que te ha tocado.

Y al final, cuando alguien vea el recorrido de tu vida, aquello será una obra de arte y te recibirán haciéndote un pasillo y dirán: “Ole, ole, ole y ole”.