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Reflexiones

Todo el que pide, recibe

Porque todo aquel que pide, recibe; el que busca halla; y al que llama, se le abre –Mateo 7:8-.

¿Cuál es la dificultad que te ha tocado atravesar en este momento?

¿Qué pasa por tu mente que no te deja tener paz en tu vida?

¿Qué planes tienes para el día de mañana?

¿Qué preocupa y aflige tu corazón?

Sea cual sea tu aflicción, tu dificultad, tus planes para mañana; Dios quiere acompañarte para guiarte en cada día de tu vida.

Dios desea limpiar tu mente y corazón. y darte su paz. para que puedas vivir confiado.

Dios sabe que está sufriendo, aunque tú no se lo digas a nadie.

Dios te conoce y sabe que hoy lo necesitas más que nunca en tu vida.

Por eso hoy, Dios viene a tocar a la puerta de tu vida, no tengas miedo, ni timidez de ir delante de nuestro Señor y doblar tus rodillas para decirle todo lo que estás pasando.

Dios te ha de recibir con alegría, porque no hay nada mejor que, como hijos suyos, le busquemos.

Confiemos en él, anhelamos su presencia, y coloquemos en sus manos nuestros problemas.

Dios quiere ayudarte, y abrirá sus brazos para recibirte; solo búscalo con todo tu corazón y verás que no te va a ignorar.

Mateo 7:8 lo dice muy bien: Porque todo aquel que pide, recibe; el que busca halla; y al que llama, se le abre.

Y estas palabras que un día Jesús pronunció, y han quedado grabadas en las santas escrituras, son verdaderas.

Jesús nos prometió, que si un día necesitábamos algo, que si un día buscábamos su rostro y deseamos de todo corazón llamarle, recibiríamos respuesta y hallaríamos a Dios.

Las puertas se abrirían para nosotros, nuestras oraciones serían escuchadas y obtendríamos una respuesta del cielo.

Porque Dios no ignora, Dios está disponible para escucharnos y darnos lo que buscamos.

Porque todo aquel que pide, recibe. Esa es la primera promesa.

Si tú, en tu oración, has pedido algo o deseas pedir por una necesidad muy fuerte en tu vida, Dios te ha prometido que has de recibir una respuesta positiva.

Verás como recibes la mejor respuesta que puedas esperar.

Dios ya está preparando esa contestación, y será increíble.

Porque todo aquel que busca halla. Esa es la segunda promesa.

Si hoy buscas a Dios con todo tu corazón y anhelas encontrarte con él; indudablemente lo has de encontrar.

Dios estará ahí, esperando por ti, porque te ama con todo su corazón.

Todo aquel que llama se le abre la puerta. La tercera promesa.

Tal vez pienses que las puertas se han cerrado, pero hay una que siempre se abrirá para todos nosotros: Las puertas para llegar a la presencia de Dios.

Esas puertas siempre estarán listas para abrirse cuando busquemos a nuestro creador.

Dios ya nos ha dado las llaves, y esas llaves, son la oración.

En resumen, la promesa de nuestros Señor es que buscándolo en oración lo hemos de encontrar.

Pidiendo con fe, hemos de recibir una respuesta favorable; y llamando con perseverancia, las puertas del cielo se han de abrir para todos nosotros.

Esperamos profundamente que la paz de Dios haya llegado a tu vida en este momento.

Y aunque la reflexión fue corta, encierra un gran significado: Dios está disponible para todos nosotros.

Ahora, acompáñanos con la siguiente una oración para poder finalizar.

Señor, Dios mío y padre, mío.

En estos tiempos de dificultad anhelo tu ayuda.

Permite que tu paz venga sobre mi mente, ayúdame Señor con todas las preocupaciones que afligen mi corazón.

Yo sé que tú tienes un plan conmigo, quieres guiarme, quieres ayudarme y darme paz para vivir confiado.

Yo sé Señor que tú conoces mi dolor, por eso, no siento miedo ante lo que venga el día de mañana.

Sé que cuando coloco mi vida en tus manos, tú me ayudas, tú me recibes y tú me restauras.

Porque cuando me acerco en oración delante de ti, tú me respondes.

Al insistir con mi vida, en oración, tú me abres las puertas de bendición para alcanzar todo lo que tienes para mi vida.

Por eso te amo, te bendigo y te exaltó.

Porque tú cumplirás todo lo que me has prometido, bendíceme en el nombre de Jesús.

Dios te bendiga.