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Reflexiones

¿Qué es la felicidad? – Jorge Bucay

Texto adaptado de Jorge Bucay.

La gente confunde felicidad con alegría o con pasarla bien; y creo que éste es el origen del por qué a mucha gente le cuesta ser feliz. Creen que la felicidad es estar conforme con todo, creen que la felicidad es estar alegre y contento todo el tiempo, creen que la felicidad es pasarlo bien y quizás por eso les cueste.

Algunos otros asocian la felicidad con lo material, creen que para ser felices hace falta tener estas cosas y aquellas, lo que nunca han tenido, lo que siempre han deseado, lo que tiene mi vecino y aquella persona que tampoco es feliz.

Si pudiéramos darnos cuenta que la felicidad es más parecida a estar sereno, que esa serenidad se obtiene cuando uno está en el camino que eligió y no cuando le va bien en ese camino.

Pero esperamos tanto de la felicidad que lo hemos vuelto imposible de alcanzar y cuando lo volvemos imposible nos quejamos de “por qué no puedo ser feliz” y esto es porque lo definimos hacia un lugar que lo vuelve imposible.

Si estamos en busca de la felicidad, empecemos por definir la felicidad para no perdernos en el rumbo, seguramente más de la mitad de los lectores no estarán de acuerdo con lo que diré y yo lo entiendo, yo no diré lo que es la felicidad sino lo que es la felicidad para mí.

La felicidad es la serenidad que uno tiene cuando sabe que está en el camino correcto.

Esta serenidad se consigue cuando uno camina en dirección al rumbo que le da sentido a su vida, y el sentido de su vida es algo que uno mismo elige. Pero, ¿Cómo podría elegir si antes no recorre un camino previo? ¿Cuál es ese camino previo?

Me parece a mi que básicamente consiste en el desafío de ser quien uno es. Ser quien uno es implica 3 cosas que resumiremos brevemente.

La primera es: Tener una saludable autoestima.

Esto es que te valores y te quieras suficientemente, lejos de la idea inculcada de que está mal que pienses en ti, o que está mal que te ocupes de ti y que eres un egoísta si te ocupas de ti. Me parece a mi que hay que deshacerse de esa idea, hay que valorarse y quererse suficientemente.

La segunda es: Concederte la libertad necesaria para ser quien uno es.

Libertad en el sentido del que habla Virginia  Satir, libertad de ser quien uno es como dijimos.

Libertad de pensar lo que uno piensa y decirlo o no según uno quiera.

Libertad de sentir lo que uno siente.

Libertad de correr los riesgos que uno decida.

Libertad de salir a buscar lo que uno quiere en lugar de esperar que otro te lo de.

Cinco libertades básicas que determinan lo que es ser una persona.

Pero esta libertad es una libertad con responsabilidad, quiero decir, tengo que hacerme responsable de esto que elijo porque libertad es elegir. Hay gente que prefiere vivir haciendo lo que otro dice porque el que obedece nunca se equivoca y tampoco puede transitar este espacio que yo llamo ser auténtico.

La tercera es: Coraje.

Hay que tener cierta cuota de coraje para ser quien uno es, porque habrá mucha gente que no le va gustar que tú seas como eres. Digo, si tú eres como eres, algunos te van a querer y otros no.

Si tú tratas de complacer a todo el mundo no te va querer nadie, pero tu te vas a creer que sí, entonces uno elige que es lo que quiere: Ser una falsa persona popular querida por todos o ser una persona querida por algunos y no por todos, pero, siendo tú quien quieres ser.

Ser auténtico es la única posibilidad de realizarse como persona y es el camino hacia esta serenidad de la cual hablamos.

El día que podamos sentirnos serenos con el camino que elegimos recorrer, esta felicidad que tanto anhelamos, no llegara de que todo salga como queremos y nos daremos cuenta de dos cosas que tienen que ver con la felicidad.

Uno: La felicidad es algo que ocurre de la piel hacia dentro, no de la piel hacia afuera.

Pero, ¿Lo que pasa afuera tiene mucho que ver no?

No, lo que tiene que ver es cómo ves tú lo que pasa afuera.

La madre teresa de Calcuta, quizás una de las personas más iluminadas y más espirituales que yo conozco, vivía en medio de la pobreza de aquellos que ella llamaba “los siguientes”.

No los llamaba los pobres, los llamaba “los siguientes” porque decía que eran esos pobres que estaban después de los pobres porque ni siquiera estaban conscientes de los pobres que eran.

Y el lugar donde ella vivía y trabajaba con su gente se llamaba “La ciudad de la felicidad y la alegría” uno de los pueblos más pobres del mundo, donde faltaba por faltar, faltaba todo.

Y en ese pueblo se respiraba la felicidad y la alegría.

Dos: No dejes de ocuparte de ello, porque en todo caso para mí, la felicidad no es un derecho, es una obligación.

¿Y tú, estás trabajando en tu felicidad?

Siéntete libre de compartir con nosotros lo que es la felicidad para ti.