Get the latest official VIO88 links for 2025 and play IDN poker online games there. Also visit the best online slot provider website in Singapore.

Visit https://www.plymouthnbeyond.com/ today for local news and happenings for Plymouth Township, PA, and surrounding communities.

The Women’s Center of Rhode Island role is to provide safety, shelter, and advocacy to domestic violence survivors, while helping them secure a stable home across Rhode Island. They operates 24-hour helpline at 401-861-2760, provide emergency shelter and transitional housing for survivors of domestic violence, and work in collaboration with the Rhode Island Coalition Against Domestic Violence.

No matter where you live or what knowledge you have, every journey starts with a single step. iamhunter.net is there to help you on that journey. Let's find out how to grow, raise, cook and preserve your own food; how to forage, fish and hunt the wild; how to pursue true sustainability; and how to get back to nature and reconnect with the land.

Tyler Maxwell has dedicated himself to fighting for the Fresno community by assisted judges in criminal court, advocated for victims of violent crimes, and worked directly with the youth in rehabilitation programs. As a councilmember, Tyler will be responsive to the concerns of district 4 residents. From increasing the quality of life to ensuring potholes are filled and graffiti is removed—Tyler is committed to revitalizing our neighborhoods. Don't forget to vote for Tyler!


Saltar al contenido
Reflexiones

Cruzando el río

Había una vez dos monjes Zen que caminaban por el bosque de regreso al monasterio. Cuando llegaron al río, vieron una mujer que lloraba en cuclillas cerca de la orilla. Era joven y atractiva.

— ¿Qué te sucede? —le preguntó el más anciano.

— Mi madre se muere —dijo la mujer—. Está sola en casa, al otro lado del río y yo no puedo cruzar. Lo intenté, pero la corriente me arrastra y no podré llegar nunca al otro lado sin ayuda… pensé que no la volvería a ver con vida. Pero ahora… ahora que habéis aparecido vosotros, entre los dos podrían ayudarme a cruzar… 

— Ojalá pudiéramos —se lamentó el más joven de los monjes—. Pero la única manera de ayudarte sería cargarte a través del río y nuestros votos de castidad nos impiden todo contacto con el sexo opuesto. Lo tenemos prohibido… lo siento.

— Yo también lo siento —dijo la mujer y volvió a llorar.

El monje más sabio se arrodilló, bajó la cabeza y simplemente dijo:

— Sube.

La mujer no podía creerlo, pero con rapidez tomó su hatillo de ropa y subió a horcajadas sobre el monje.

Con bastante dificultad el monje cruzó el río, seguido por el joven. Al llegar al otro lado, la mujer descendió y se acercó al anciano monje con intención de besar sus manos.

— Está bien, está bien —dijo el viejo retirando las manos—, sigue tu camino.

La mujer se inclinó en gratitud y humildad, recogió sus ropas y corrió por el camino hacia el pueblo. Los monjes, sin decir palabra, retomaron su marcha al monasterio. Faltaban aún diez horas de caminata. Poco antes de llegar, el joven le dijo al anciano:

— Maestro, tú sabes mejor que yo de nuestro voto de abstinencia. No obstante, cargaste sobre tus hombros a aquella mujer a través de todo lo ancho del río. Dame una explicación.

— Es verdad —dijo el anciano—, yo la llevé a través del río, pero ¿Qué te pasa a ti que todavía la cargas sobre los hombros?

No puedes escribir un nuevo capítulo en tu vida si no dejas de leer el anterior.