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Reflexiones

La mirada apreciativa – Álex Rovira

Texto adaptado de Álex Rovira

Es para mí un honor y una alegría. Una alegría sentida, sincera, porque es un privilegio poder hablar de educación, de consciencia, de transformación, de evolución, de sentido, de esperanza.

Yo creo que la educación tiene mucho que ver con el corazón, profundamente.

No somos conscientes, porque no nos lo han contado, de cómo nuestra mirada condiciona necesariamente la calidad del vínculo con el otro.

Pero, no solo el vínculo, sino las posibilidades de realización y, no solo de todo ser humano, sino de toda forma de vida.

En psicología se llama a esta mirada: La mirada apreciativa.

Intenten recordar aquellas maestras y maestros, y no tiene por qué ser solo los de la escuela. Por ejemplo, yo pienso siempre en mi abuelo paterno.

Intenten traer a la memoria aquellas personas que causaron una profunda influencia positiva en sus vidas.

Que de alguna manera les dieron alas, que de alguna manera eran un lugar seguro en un entorno en donde, quizás, por los motivos que fuera, no había tanta serenidad, tranquilidad o seguridad.

Si pensamos invariablemente en esas personas que nos dieron alas, que nos dieron confianza, nos daremos cuenta que surge ese milagro de la mirada apreciativa.

Una mirada que a veces, no necesita palabras.

Y no somos conscientes de la importancia de trenzar dos grandes universos: El de la educación y el de la formación.

Hay personas que han tenido acceso a una muy buena formación pero que son mal educadas; porque no tienen corazón.

Y hay personas, que no tuvieron el privilegio del acceso a una buena formación; pero son extraordinariamente bien educadas.

Creo que en la escuela nos deben formar y deben complementar la educación en los hogares.

Y creo que en los hogares debemos crear las circunstancias para que la educación florezca y complementar la formación que se da en las escuelas.

En ambos contextos, tanto maestras y maestros como padres y madres o, los que hagan la función materno y parental; debe haber esa mirada apreciativa que de alas.

Nuestra mirada, y cuando digo mirada, debería decir: Nuestra postura existencial.

Nuestra manera de estar en el mundo manifiesta nuestro sistema de creencias: Lo que creo sobre mí, lo que creo sobre ti, lo que creo sobre el mundo.

Imaginemos que fuéramos capaces de hacer una mirada apreciativa sin prejuicios.

Que fuéramos capaces de concentrarnos en las bondades y en las virtudes; sin perder el pensamiento crítico, por supuesto.

Si nos pudiéramos liberar de falsas creencias sobre nosotros mismos, de prejuicios sobre el otro y de proyecciones que es lo que el otro piensa que yo pienso sobre el… estaríamos mucho más cerca de algo fundamental que es la realidad.

Cuantas personas no se caerían si hubiera alguien que les dijera: Eres extraordinario o extraordinaria, puedes hacerlo. Cuenta conmigo.

Al final, no prediques, tus hijos te están mirando.

Trata a un ser humano como es y seguirá siendo lo es. Pero, trátalo como puede llegar a ser y se convertirá en lo que está llamado a ser.

No dejes de mirar a tus hijos con esa mirada apreciativa. Acompáñalos en su propio viaje y dales el apoyo que necesitan.