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Reflexiones

¿Existe la buena suerte? – Alex Rovira

Por lo general, antes de los exámenes, antes de una entrevista de trabajo, antes de la presentación de algún proyecto importante nos dicen: “buena suerte”. En este post hablaremos sobre esta “buena suerte” y si realmente existe. Para esto, Álex Rovira, nos iluminará en la búsqueda de la respuesta a esta pregunta.

Hay dos tipos de suerte que la define perfectamente Schopenhauer cuando dice: “El azar reparte las cartas, pero nosotros las jugamos”.

La primera es: La suerte azarosa.

Hemos tenido la inmensa suerte de nacer aquí, si hubiéramos nacido unos cientos de kilómetros más hacia el sur, no tendríamos estas posibilidades extraordinarias, el milagro de tener agua caliente cada mañana, de tener unas ventanas por las que no pase aire y un techo que cuando llueve no nos mojamos. Somos muy afortunados por azar.

La segunda es: La suerte que se trabaja.

Si tú lanzas una moneda al aire y no tienes más información, y te dicen: “¿Cara o Cruz?”, cualquiera de nosotros, si la moneda no esta trucada, acertaremos en un 50% de los casos.

Pero, si sabemos peso, diámetro, grosor de la moneda, humedad, temperatura, presión y velocidad del viento en el ambiente. Y del lanzador sabemos: Ángulo de salida de la moneda, velocidad de salida y si la cara o la cruz toca la uña.

Ahora, si todo esto lo introducimos en un programa informático, y una cámara capta el momento del lanzamiento, y lo vamos mejorando por ensayo y error; llegará un momento en el que lanzando la moneda al aire y la cámara captando llevará esa imagen y esa velocidad captada con los sensores de presión, temperatura y los parámetros de la moneda, a un computador que dirá: “Cara”. Y lo acertará en más del 80% de los casos.

La suerte es una función de parámetros desconocidos, pero se pueden parametrizar.

Es decir, igual que en la física, cuando tú sabes las variables puedes predecir lo que va pasar en el tiempo; en lo humano, la buena suerte son los valores.

Coraje, responsabilidad, propósito, humildad, confianza, entrega, cooperación… todos esos valores hacen que se teja una red de talento y de talante que facilita que emerjan nuevas probabilidades de realización para todos.

Por la tanto, hay una suerte azarosa que nos puede bendecir o maldecir, pero hay otra suerte forjada, trabajada y esa suerte forjada nace del talento, y el talento son los valores en acción.

Preocupémonos por trabajar continuamente nuestra suerte.