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Reflexiones

Si no es recíproco, entonces no – Sergio Melchor

Eso de amar sin esperar nada a cambio es muy bonito en las telenovelas, es muy bonito en las películas y los cuentos de hadas.

Es muy lindo, no cabe la menor duda, pero la vida real, en el mundo que tú vives y en el que yo vivo, eso no existe.

Y no existe porque un amor maduro exige un delicado equilibrio entre dar y recibir.

Ningún amor sobrevive cuando es regado únicamente, por un lado. Cuando sólo existe un par de manos protegiendo que la luz no se esfume.

El amor se muere cuando no hay interés

El amor se muere cuando al despertar, no hay un solo mensaje para ti cada mañana.

Cuando no hay atención a lo que dices, cuando no hay atención a lo que escribes, cuando ni siquiera se dan cuenta de cómo te brillan los ojos cuando lo haces; cuando haces lo que te gusta, lo que te apasiona, lo que amas.

Un amor se muere cuando hay duda, un amor se muere cuando hay miedo, cuando no hay deseos, cuando ni siquiera hay ganas de crecer, cuando ni siquiera hay sueños.

Cuando ni siquiera, y eso que es muy importante, cuando ni siquiera se ven contigo en unos años.

Cuando no hay intención de saber cómo estás, qué tal tu día, cómo llegaste, cómo te fue.

Cuando uno existe esa ligera, pero importante chispa, que no solamente alimenta el fuego, sino que posterga su final.

El amor muere cuando no hay tiempo

Muere cuando no hay espacio, aunque sinceramente me gusta pensar que siempre hay tiempo y que siempre hay espacio; pero lo que no hay es interés.

El amor muere o lo dejamos morir cuando descubrimos que estamos solos en la cama.

Cuando descubrimos que estamos solos en la vida, pero, sobre todo, cuando nos vemos solos en los problemas.

El amor muere cuando intentas pedir también un poco de atención de esa persona que alguna vez te dijo que ahí estaría y que no te dejaría.

Soportaste tantas cosas, soportaste el incendio a solas, sobreviviste cada noche en silencio.

Sobreviviste esas noches llorando a solas en tu habitación, llorando, mirando al cielo y preguntándote qué habías hecho mal, en qué habías fallado y quizás, nunca hubo respuesta.

Porque quizás no necesitabas una respuesta como tal, quizás lo uno que necesitabas era saber que no estabas sola.

Quizás lo único que necesitabas, era saber que a alguien te acompañaba, que alguien iba contigo a tu lado, que alguien te observaba, aunque no dijera una sola palabra.

Dicen que aceptamos el amor que creemos merecer.

Y yo te pregunto, ¿Esto es lo que mereces?

Dar sin esperar absolutamente nada a cambio, ¿piensas seguir así el resto de tu vida?

Si, yo sé que se nos ha inculcado amar y entregarnos de esa manera, pero, dar una parte de ti y no recibir algo es la forma más egoísta de autodestruirnos.

Es la manera en cómo le decimos a la vida que no necesitamos nada, y eso, creo que habla más de nosotros que de un amor propio y seguro, o de una independencia emocional.

Porque hasta para un abrazo se necesitan dos, créeme.

Por eso, deseo que recuerdes todo esto que te digo, que lo recuerdes y que no lo olvides.

Un amor maduro exige un delicado equilibrio entre dar y recibir.

Nadie pierde por dar amor, pierde el que no sabe recibir y mucho menos ser recíproco con quien lo ama.

No te pierdas en ese constante dar sin esperar nada a cambio, es tan importante dar como recibir, porque sin ese equilibrio nada ni nadie puede durar por mucho tiempo.

Porque cuando uno da, el otro lo toma, y gracias a su amor por ti, agrega algo valioso a aquello que ha recibido y lo regresa con mayor amor todavía; así es como se hacen las cosas.

Así es como se fructifica el amor, así es como se construye la pareja, así es como se cuida y se alimenta todos los días; no solamente cuando la estás conquistando o cuando están a punto de perderte.

Así es como se cumplen las promesas.

Porque todo aquello que no es mutuo, resulta ser un poco tóxico para ti.

Espero que nunca lo olvides y que lo recuerdes siempre y si es posible tatúalo en tu corazón.

Si este mensaje te gustó, hazme un favor, quiero que, por un momento, por un instante me regales estos segundos.

Este pedacito de tu vida, este pedacito de reflexión.

Me gustaría que me compartieras en primer lugar, en los comentarios, qué te hizo sentir, en qué lugar te encuentras en tu vida, si eres de las personas que prefiere dar y no recibir nada a cambio o realmente necesitas también recibir para poder motivarte e impulsarte a seguir dando.

Y ojo, en este caso, me refiero al amor de pareja, únicamente y especialmente al amor de pareja.

Deseo de corazón puedas compartirme tu experiencia, lo que piensas, o cuál es tu criterio y me lo puedas compartir de corazón.

Desde ya muchas, pero muchas gracias por leer esta pequeña reflexión.

No importa donde estés, no importa lo que estés haciendo, si estás sola, si estás acompañada; quiero que, en este momento, donde te encuentres cierres tus ojos.

Y así, con tus ojos cerrados, sientas que te doy ese abrazo tan fuerte que durante mucho tiempo necesitaste y no te lo habían dado.